La caja vacía del poema
Reseña por Jorge Cadavid · 2014 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 48, n.º 86
Sobre Poesía sin miedo, de Jaime Jaramillo Escobar — Tragaluz Editores, colección Letras Vivas de Medellín, Alcaldía de Medellín, Medellín, 2011, 106 págs.
La poesía de Jaime Jaramillo Escobar intenta dar un salto del confinado «yo lírico» subjetivo al «yo colectivo», en una suerte de escritura totalizadora e integradora. De allí su predilección por el tema popular, el juego y el humor en su estilo. Podemos inscribir esta poética en el terreno de la sátira y la ironía de la antipoesía. Su habla coloquial y conversacional lo unen con una larga tradición que viene desde la Generación Beat, hasta la dimensión lúdica de una escritura brasilera, pasando, claro, por Nicanor Parra y el tuerto López —quien ya había hecho poemas de tierra caliente— hasta llegar al mismo José Asunción Silva con sus Gotas amargas.
Su expresión formal viene a través del versículo bíblico, rasgo estilístico que puede rastrearse en Walt Whitman y los Proverbios del infierno de William Blake, el prerrafaelista. Esta retórica intencionalmente descompuesta abre el texto a otros discursos: místicos (Ruego a Nzamé), políticos y estéticos. Recursos como el collage, el ready-made caben en esta poética miscelánea.
poema referente
a la velocidadDice el poeta que si el tiempo
se moviera, si rodara, no sería eterno,
porque lo eterno es demasiado pesado para moverse. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Soy eterno —dice el poeta— pero
estoy rodeado por un mundo efímero.
Contra el lirismo esta escritura se vuelve intencionalmente prosaica. Contra lo literario, surge lo literal. Contra el rebuscado idiolecto, está lo dialectal (paisa). Contra lo insólito: lo esotérico y místico.
coplas de la muerte
La Muerte me coge el pie
yo la cojo del cabello;
si se queda con mi pie,
me quedo con su cabeza.
«La palabra antigua es la sabiduría. La sabiduría es suficiente para apartarse del atropello de la civilización. Huir para encontrarse en la soledad con la naturaleza […] Imposible volver al hogar nativo después de la errancia, cuando ya se ha destruido dentro de uno mismo lo sagrado y solo queda el sueño», afirma x-504, en entrevista a Robinson Quintero. No le queda al poeta sino apelar al humor exasperado, humor negro que confiere crédito a un lenguaje más bien llano, plegado al clisé, al eslogan, a lo publicitario.
perorata
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Atención, señores, ya empieza a salir el poema. Mientras sale, os voy diciendo, oh señores: no comáis poemas calientes; el buen poema se come frío.
Esta poesía crítica y autorreflexiva contiene su propia negación y hace de esa denegación el punto de partida para el canto, a igual distancia y jerarquía la afirmación y la negación. Para esto, el poeta recurre a la parodia y autoparodia. La poesía de Jaime Jaramillo Escobar (x-504) comporta siempre una crítica dirigida por una conciencia corrosiva, de lucidez disociativa.
a guillermo valencia
¡Oh insigne, oh Venerado, oh Maestro!
Tan bueno que es decir ¡Oh! Se siente uno en el Parnaso.
La cultura cómica popular le permite al poeta asociar elementos heterogéneos, aproximar la cultura lejana y aristocrática. Lo grotesco artístico se une a la parodia lógica. La palabra poética se ocupa aquí de los asuntos ordinarios y de los pequeños rituales cotidianos, los lugares comunes. Así la poesía deja de ser concebida como lo inefable, lo intangible y lo docto. Por el contrario, la materialidad de la vida ya no es insignificante, es lo sublime al revés. Mundanización, secularización, desmirraculización siguen los ideales vacuos del nuevo escritor.
a eduardo mendoza varela,
que me ha mandado
hacer un soneto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Porque si hacer sonetos yo quisiera,
ni Quevedo ni Lope me igualaran,
ni Campoamor, ni Góngora siquiera,
ni Argensola, al tobillo me llegaran.Ni Gracián, Garcilaso, ni Cetina,
ni Machado, ni Tirso de Molina,
ni Fray Luis, ni san Juan, ni otros sujetos,
de igual o parecida maestría,
harían los sonetos que yo haría.
Mas como no me gusta hacer sonetos…
El poeta, en el fondo, procura ir más allá de los círculos académicos y de la élite intelectual, por eso evita el hermetismo y se burla de lo metafísico. Busca entonces este tipo de poesía ser accesible y directa, palabra pública de dominio popular como las coplas, los refranes, las décimas, las canciones, las frases hechas, las adivinanzas, etc.
soneto a la poesía
Tú, ramera, me pides un soneto.
¿Cuándo te he dicho yo que hago sonetos?
Ni sonetos ni nada te prometo.
No vine al mundo para hacer sonetos.De sonetos está plagado el mundo,
de malos versos todo el Universo;
no se puede vivir en este mundo
con tanta pobre rima y tanto verso.
Su consabida voluntad al anonimato construye un espacio liberador, una licencia creadora que establece sus propias reglas y que no se constriñe a la imagen del autor: «Yo creo que la poesía es la voz del pueblo, y pienso que debe ser útil para ese lector ideal».
Al principio, Jaramillo Escobar publicó bajo el seudónimo x-504 para ocultar un nombre, una identidad, así entablaba una forma de crítica: «Yo tuve la intención de publicar los poemas sin firmarlos». Son los lectores quienes terminan, en esta poética, sus propios textos. «Una vez publicados los poemas, ya no los considero míos». El poeta cuenta cómo sus lectores le han pedido completar su famoso poema a las frutas titulado «Alheña y azúmbar» o su «Multi-poema» sobre pueblos de Colombia: «Camine, vamos a mi casa, cogemos el poema y vemos dónde podemos poner su fruta o su pueblo», les responde el poeta.
La poesía como factor central de la cultura primitiva, popular o campesina, le permite insertar al poeta de Pueblorrico las historias orales, las supersticiones rurales y las creencias populares al lenguaje poético. Allí se ensancha la palabra y da cabida a infinitas posibilidades de asociación y combinación. El uso efectivo de las palabras de la tribu interesa profundamente al poeta antioqueño. «Escepticismo, duda, desconfianza, reserva, precaución, malicia, cautela, curiosidad, reflexión, estudio, paciencia, calma, soledad, concentración, voluntad, exploración, audacia y rebeldía» son las palabras que «equis» enumera para definir su poesía. Según Andrés Holguín, esta poética «destruye, crea, agoniza, revive, fulmina, arde» a quien la lee.
Jorge Cadavid