Artes complementarios
Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2013 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 47, n.º 84
Sobre Todos ellos, de Félix Ángel — Tragaluz Editores, Medellín, 2011, 46 págs., il.
La obra es una plaquette de lujo en negro y oro sobre papel de 150 g, 15 x 19 cm, con diseño original del editor, especializada en libros artísticos para deleite del buen lector dentro de un rango selecto. Con estilo propio identificable, la nueva Editorial Tragaluz ofrece desde Medellín una lección de refinado gusto en una ya larga serie de libros, cada uno especialmente diseñado según la colección o el tipo de obra. Sin desconocer el esmero y calidad profesional de otras editoras, reafirma en el mercado el doble valor del libro: estéticamente concebido y realizado con la mayor perfección. Que responda a la pregunta por el libro en esta época. Al lector que tiene el libro por amigo le importan las finas tapas, los selectos papeles, la seducción al tacto, la noble compañía perdurable. El virtual no puede reemplazar al volumen realizado con arte en materiales exquisitos. Que sustituya al ordinario y barato, deshonroso y con frecuencia ilegible, es ganancia. Pero el libro valioso como objeto perdurará, porque a la humanidad le ha costado mucho adquirir el sentido del arte, por el cual se hace superior a las demás criaturas. En la historia, primero fue el arte que la ciencia, aunque el arte también tiene su ciencia.
Consta el ejemplar de dos partes entremezcladas: grabados al linóleo, ilustrados con poemas. Escritos los textos hacia los dieciséis años de edad. Obra reciente los primeros. Se complementan por voluntad del autor, porque los grabados parecen salirse del papel al aire de la tercera dimensión, logro del espacio en una relación de lejanía y aromada presencia. El autor lo expone así: «La serie constituye, en sí misma, otro poema elaborado con imágenes en lugar de palabras».
En cuanto a los poemas, el prólogo da la explicación pertinente: «Por mi cuenta logré entender, a solas, que la única forma de no enloquecerse cuando no existe un interlocutor inteligente, dispuesto a prestar atención, es hablar con la pared. Así comenzaron a escribirse estos y otros poemas que, en cierto modo, son una confidencia. A la vez revisten la espontaneidad, la sinceridad y la valentía de una confesión».
Nacido en Medellín, Félix Ángel es autor de importantes libros, entre ellos, con el sello de Tragaluz, el titulado Nosotros, vosotros, ellos: memoria del arte en Medellín durante los años setenta (2008), con excelente e ilustrativo prólogo de Álvaro Tirado Mejía, en edición de lujo de gran formato. Aunque residenciado en Washington D. C. desde 1977, su obra muestra por su país el apego que se observa en la mayoría de los nacionales, que desde lejos añoran y se interesan por su tierra de origen, pese a las circunstancias que forzaran su desplazamiento.
No cumpliría su cometido la reseña si no diera somera muestra de la forma poética en las doce páginas que, acompañadas con trece grabados, conforman la obra en referencia.
INTENTOS
Intenté aprender a caminar
con los bolsillos repletos de tiempo
sabiendo que inservibles eran los pasos
y los zapatos
mientras contaba los horizontes con los ojos
al mirar lejos
los finales de las calles
por donde se fue la gente.Intenté deambular mi ciudad
con los bolsillos repletos de sueños,
desierto de arena y greda,
cementerio de años que no sirven para nada.Intenté aprender a caminar
apretando en los bolsillos billetes de juguete
que luego miraba
arrojados al vacío
imaginando que era rico,
mientras rodaban por el piso.Intenté caminar con los bolsillos llenos
con mis manos frías
que no aprendieron a alcanzar nada
y ahí se fueron quedando
quietas,
dormidas,
muertas.
No se toma la poesía en sentido literal. Los poemas requieren interpretación. Y ésta el apoyo de algunos conocimientos. Pasando las hojas de calendario como en el cine mudo, ni tan frías, ni tan quietas, ni dormidas ni muertas las artistas manos. La página final informa acerca del autor: arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Artista, escritor, crítico de arte, curador y administrador cultural. Más de 350 exposiciones en diversos países. Ha recibido múltiples distinciones y premios destacados. Autor de la novela Te quiero mucho poquito nada (1975). Exdirector del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, D. C.
En la xilografía se puede disimular el error, pero siendo imposible rectificar el corte en el linóleo, no deja de admirarse la firmeza en el trazo, la riqueza en el detalle decorativo, la expresividad lograda en material tan enemigo. Félix Ángel es un poeta, porque poeta no es quien hace versos, sino quien tiene la revelación. Versos hace todo el mundo.
En una entrevista publicada en artessd.com, entre los más de 34 millones de entradas que aparecen en Google sobre Félix Ángel, el autor explica el libro con las siguientes palabras:
Todos ellos es una selección de los poemas que escribí en un momento de mi vida en el que yo sentía no tener nada en común con la gente que me rodeaba, en el minúsculo entorno de Medellín. De haber sido el medio más progresista, todos ellos pudieron haberme ayudado a sobrellevar mis emociones, y las inquietudes que todo joven tiene al despertar a nuevas realidades y experimentar estados transfigurados de la sensibilidad, como el amor. Estamos hablando de los años 1966, 67, 68, y en ellos están incluidos mis padres, mis hermanos, mis vecinos, mis profesores, mis compañeros de colegio, conocidos, compañeros de universidad, es decir, toda la gente con la que interactuaba sin convivir realmente dado que muy pocos de ellos, casi nadie, podía entender a una persona como yo más allá de las convenciones. Tenía sólo unos cuantos amigos y vivo eternamente agradecido con ellos.
Párrafo que lo explica todo como sólo él podría hacerlo, y además proporciona la descripción de un espíritu selecto, perdido en el esquivo medio provincial que le da origen y también el impulso para evadirse hacia otra realidad, sin dejar por ello de conservar el nostálgico recuerdo de todo lo que, de un modo u otro, contribuyó a formar la personalidad del hombre y el artista.
Los libros son lo que son, con independencia de la crítica. Ninguna obra es reconocida por unanimidad. Cuando la crítica no encuentra dónde morder, apela a negar la autoría o la existencia del autor. Con motivo del fallecimiento de Marguerite Yourcenar, Mario Escobar Velásquez respondió a El Colombiano que esa mujer no sabía escribir. Uno de los más influyentes críticos del Brasil no encontraba a García Lorca merecedor del lugar que le corresponde en la literatura española. Y muy excelentes libros no alcanzan a ser comprendidos y apreciados nunca, o se pierden en el basurero definitivo. Por eso no se recomiendan libros. Cada quién, a su debido tiempo, se encontrará con los suyos.
La plaquette no es controversial, porque autor y editor delimitan su alcance con precisión. Quien tenga ojos, vea, tal como enseñaba el cura de mi pueblo, ya que de nostalgias se habla.
Jaime Jaramillo Escobar