Menos que pobreza

Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2013 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 47, n.º 84

Sobre ¡Viva la poesía viva!, compilación de Carlos Mario Uribe — Salamandra Fundación cultural La nave de papel, Colección Cosechas de poesía, Manizales, 2011, 89 págs., il.

Ver PDF original escaneado →

Con excepción del ensayo «Visiones y sugestiones de la obra plástica de Darío Alzate», por Jaime Eduardo Jaramillo Jiménez, el resto del libro, publicado como Memorias de la Semana de la poesía (Manizales, marzo de 2010), está por debajo de la línea de indigencia: un adefesio.

El ensayo, por el sólo hecho de acreditar su denominación, dada la importancia del género como intento valorativo, se destaca en cuanto información y análisis de la obra de un pintor fallecido.

Culminación de una literatura, el ensayo en Colombia ha sido género sobresaliente desde el siglo XIX. Sin embargo, en la actualidad, los editores lo rehúyen por baja demanda.

Además de quienes firman textos en prosa, los poetas incluidos son quince. Todos parecen cortados con la misma tijera, lo que indica una escuela supuestamente literaria en una ciudad de culta tradición, no por ello exenta de desorientación juvenil.

Convocada por la Fundación cultural La nave de papel, la Semana de la poesía en Manizales se suma a otros eventos similares en honor de la poesía, programados con aparente buena intención, y sin duda con resultados prácticos positivos para sus promotores.

El libro que se reseña resulta pobre en su factura editorial, con la evidente intención de inferir una afrenta al arte tipográfico: sin márgenes interiores para evitar la copia, suponiendo que algún despistado tuviese tal intención. Sin diseño profesional, con tosca composición y descuidos deliberados, como partir las palabras sin atender a las sílabas: propu-estas, rec-lama, enci-erra, hal-lar, etc. El colofón dice: «Este libro se imprimió en los talleres el mes de febrero de 2011». Además, los números de página en el índice no siempre coinciden con los folios del libro.

Negar el estilo en las artes es regresar a lo primitivo. Y repetir lo viejo como novedad sólo se les ocurre a las vanguardias, porque la ignorancia conduce a la originalidad. Tener el coraje de imitar al inimitable Huidobro requiere ante todo sufrir su misma enfermedad: la esquizofrenia, agravada por la cándida desvergüenza. En su artículo «Huevo Planfeto», escribe de esta guisa el señor Jandey Marcel Solviyerte:

El yuego mañomental del-la demosgracia nous ja levado ala roáis baraja clon dios ión del-la especia humínima. Es clavos, queso es lo que so hornos, canímales vílpedos que andudamos per las cuidarles contemploerróneas, crehiéndonos liebres, supeoriores alas diezmas especias del-la Naturealeza, mantrax nous mantamos per cunas pecas fracmilias hononcorables, que cela posan felices, carcomiendo, por dioses. [pág. 56]

Según el libro, esa es la novísima literatura que fija las pautas para la poesía no alienada, no comprometida, libre y soberana contra la academia, la sociedad esclavizada por el capitalismo salvaje, las religiones, los partidos políticos, la arcaica cultura, la milenaria lengua española que se debe americanizar.

Novedades antiquísimas contiene muchas el libro. La señora Juana Echeverri Escobar escribe:

Eeeeeeeeeuuuuuuuuuuuuuuu las jugadoras de naipes ocultos apostando sobre los espejos eeeeeeeeuuuuuouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuu;
perdidas manos y esperanza solo
queda el as bajo la lengua
eeeeeeeeeeuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuu.
[pág. 38]

La poeta Diana Lucía Rentería presenta en el libro este original poema, titulado Onomasticidio:

Camina absorta entre su cementerio de ausencias va presenciando el desmembramiento de las palabras que alguna vez la nombraron el fusilamiento de cada sílaba la tortura delirante que taladra

e
l
h
i
l
o
d
e
l
e
t
r
a
s
q
u
e
h
a
s
t
a
h
o
y
l
a
s
o
s
t
u
v
o
[págs. 26-27]

Hay otro poema titulado «Ónimoadnáuseam», y con esto el paciente lector queda enterado. Si no quedó, reciba como encima los siguientes versos.

De Mauricio Peña, un fragmento de su «Poema remolacha»:

Amor mío, te escribo un poema remolacha
para que no te haga daño,
para que no te guste mucho,
para que te manche por dentro.
[...]
Amor mío, mi poema remolacha
navegará por tu garganta
y acariciará con sus tildes (que son pocas)
las palabras de cicuta y miel
que en tus discursos rodean mi nombre.
Recíbelo así como viene,
perdona lo crudo, lo artefacto,
y mastícalo mucho,
pensando en otras cosas:
[págs. 82-83]

Esta clase de libro no resiste más amplia reseña. A los poetas mencionados se agregan los siguientes: Eduardo García Aguilar, Beatriz Zuluaga, Gilma de los Ríos, Darío Ángel, Fernando Cano, Rafael Orrea Soto, León Darío Gil, Carlos Mario Uribe, José Martín Rodas, Laura Marcela Sanz León, Mario Hernán López, Beatriz Eugenia Giraldo, Jhoana Alexandra Patiño, Julián Andrés Cardona Romero, Mauricio Trujillo.

«¡Viva la poesía viva!»

Jaime Jaramillo Escobar