En tono menor

Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2014 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 48, n.º 85

Sobre Las tardes, de Luis Fernando Charry — (Sic) Editorial, Bucaramanga, 2009, 71 págs.

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El autor obtuvo en el 2009 el Premio Nacional de Poesía para Obra Inédita, convocado por la Tertulia literaria de Gloria Luz Gutiérrez. El concepto del jurado es el siguiente: «El libro muestra una sensibilidad y capacidad para enhebrar una historia sin que mengüe la tensión poética que el autor demuestra manejar con soltura y buen gusto. Se halla en este libro una fuerte capacidad de evocación y de recreación de los momentos pasados, donde la melancolía y lo fugaz de la existencia se presentan en imágenes sensibles».

Entre otras obras, la tarjeta de autor enumera las siguientes: Alford (Novela. Planeta, 2002). Los niños suicidas (Villegas Editores, 2004). La furia de los elementos (Villegas Editores, 2006).

Excepto que las bases de un concurso impidan declararlo desierto, valorar es comparar con la mejor poesía colombiana. Leído el texto se deduce que, o la participación fue muy pobre, o el concepto de poesía se ha deteriorado al mínimo nivel. Los temas son recuerdos personales y la redacción correcta, en tono menor, pero el conjunto resulta anodino, intrascendente. Emociones sin fuerza, debilitadas por el tiempo. Muestras pertinentes:

20
Afuera los perros ladran:
uno se encarama
y se estampa en la ventana
mientras se viste.
Su abuela le aclara que el cine
comienza a las once,
como todos los sábados.
Deja el cuarto en desorden
y no recuerda el sueño.

[pág. 37]

9
El final del otoño.
Y ese rostro en la puerta
despuntando hacia el valor.
El tren de los ausentes.
Un pasajero en trance,
en ruinas como el cine
de los pueblos perdidos.

[pág. 59]

11
Viajo solo en este tren.
En nada cambiaría
ver un poco de gente.
En nada cambiaría
el escenario abierto.

[pág. 61]

18
Viajo solo y no soñé
ese rostro de mujer
al lado de la puerta.

[pág. 68]

Tales son el tono y la forma en que está concebida la obra, dentro de ese precepto errado, o capricho académico, por el cual la poesía requiere en el libro unidad temática. No es así. Los poemas son independientes porque se originan en tiempos y emociones distintos. Nada tiene que ver un poema con otro. Solo por costumbre y comodidad suelen reunirse en cuadernos o volúmenes. Aclaración superflua, mas necesaria, dado que la unidad temática ha pasado a ser parte de los requisitos exigidos en concursos, evidenciando el desconocimiento de quienes redactan las bases. No se escribe poesía en ristras, ni para concurso. El poema aparece como un rayo, cuando se avecina la tempestad. La poesía requiere de la inspiración (como también la buena prosa), y es por falta de ella que se escribe y publica tanta seudoliteratura.

Son muchos los que figuran como poetas, aunque la poesía los desconoce. El festival de Medellín registra una lista de más de seiscientos en la ciudad. Seiscientos poetas no los hay en el mundo. En Colombia, para los siglos xix y xx, los poetas imprescindibles, considerados localmente, solo son dos en el xix: Rafael Pombo y José Asunción Silva. En los siglos anteriores, también solo dos: don Hernando Domínguez Camargo y la madre Francisca Josefa del Castillo. El siglo xx se contenta con cinco: Guillermo Valencia, Porfirio Barba Jacob, Luis Carlos López, León de Greiff y Álvaro Mutis. Con relación al departamento de Antioquia, la lista no pasa de siete: Gregorio Gutiérrez González, Epifanio Mejía, Porfirio Barba Jacob, Ciro Mendía, León de Greiff, Jorge Robledo Ortiz y Carlos Castro Saavedra.

Encontrando talentos dispersos los talleres tratan de remediar esa escasez, labor de largo tiempo porque las sensibilidades parecen embotadas a causa, entre otras desgracias, de las polarizaciones sociales irreconciliables. «La poesía es necesaria, pero no sé para qué», dijo no sé quién. Es necesaria, porque la poesía es la que inspira a todas las demás artes. Nada menos. La poesía. No la impostura.

Son los poemas mismos, no el crítico, los que afirman su valor. Por tanto, la reseña debe ofrecer otras muestras.

3
No existe más el hombre.
Y no es un retroceso
ni una nueva condena
ni un llamado de atención
ni el arte de engañarse
mientras el mundo vive
y el hombre que protesta
reclama su pasado.

[pág. 15]

5
Esta noche dormirá en la casa de su abuela.
Quisiera salir corriendo:
la fiesta se inicia a las siete,
y en el reloj de madera,
que marca el tiempo posterior,
se clavan las ocho de la noche.

[pág. 17]

2
Algunos rostros reducen la nostalgia del tiempo.
Los adioses se confrontan
mientras entiendo esta tristeza
como se entiende eso que no nos preguntamos.

[pág. 52]

En síntesis: bonita la edición, de elegante sobriedad. Textos bien escritos. La poesía trata de asomarse, pero no la dejan porque el autor no se decide a soltarla. Está aprisionado por teorías estéticas que asfixian su libertad expresiva. Mientras no se crea en sí mismo, no se podrá ser sí mismo.

Jaime Jaramillo Escobar