Contar por contar

Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2014 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 48, n.º 86

Sobre El mar llega a todas las playas, de Jaime Echeverri Jaramillo — Panamericana Editorial, Bogotá, 2010, 132 págs.

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Colección de doce relatos que se deben tratar por separado. Las diferencias entre ellos excluyen la consideración de conjunto. Hay un estilo de autor, una calculada intención literaria, y lo que los críticos llaman marco conceptual. Mas, aparte de eso, resultaría impropio generalizar sobre ellos, aunque tienen en común la particularidad del público al que van dirigidos (clases altas), y la temática editorial: «Solo para adultos». Pasatiempo no carente de frivolidad. Asuntos principales: amor, enredos pasionales, líos de familia; lo que corresponde.

«Gertrudis baja la escalera». Relato psicológico. El hermano, prendado de su hermana, la sigue con poco disimulo por toda la casa, una elegante mansión con escalera al vestíbulo, finos decorados, jardín, etc. Ella no es ajena a la situación y se deja admirar en silencio. Cómplice en cierto modo, su desnudez furtiva no es desconocida por el enamorado, que en ese juego deja pasar los felices días de su discreto cuanto apasionado e imposible amor. La forma es limpia y sobria; el asunto verosímil; la experiencia, universal. En ocho páginas, ni una cogidita accidental de mano, ni un piquito. Todo calculado para defraudar al lector.

«Las alas de los sombreros». Siete páginas. Un almacén de sombreros para damas. Lo regenta su propietaria. Los sombreros no se venden. «Es solo una carnada para tocarles la cabeza a las mujeres hermosas». Se distrae suponiendo vidas imaginarias y hasta su propia muerte. La espía su media hermana, que desea ahorcarla para adueñarse de la tienda sin que se note el cambio. Abrir a las seis y cerrar a las diez, teniendo cuidado de que nadie la espíe.

«Cuerda floja». Dieciséis páginas. No se sabe cómo y por qué fue que la cosa empezó, ni cómo concluye. Ella delira en interminable pesadilla. Atada a la cama. Vigilada. Ignora por qué. El personal de la clínica actúa con total indiferencia. Su pensamiento es racional, pero nadie cree en sus palabras. Relato sin comienzo ni fin, sumido en la irrealidad.

«El orden riguroso del mundo». Siete páginas. Irreal. Una ciudad en la que todos sus habitantes quedan confinados en sus viviendas por orden superior y nadie puede salir.

«Mal-humor». Dos páginas. El narrador dice vivir en un país maloliente, cuyo nombre no menciona, pero parece fácil de adivinar.

«Escritor fantasma». Una página. El narrador dice vivir en un país tan revuelto que nadie sabe nada de nada. No menciona su nombre, pero parece fácil de adivinar.

«Cena de Navidad». Una página. Añoranza del padre, con burdo final.

«Método de seducción». Diez páginas. Ni cuento ni relato. Descripción de mujeres. Como el título anuncia: manual, ensayo o introducción a las artes amatorias. Por tanto: truco, estratagema, astucia, malicia, engaño, que de todo eso está hecho lo que se ofrece como amor. Son las mejores páginas del libro: bien pensadas, mejor escritas, más interesantes, realistas, instructivas para muchos.

«Claudia piernaslindas». Trece páginas. Empieza así: «Resta, testa, contesta, floresta, fiesta, todos hacen la siesta en clase, menos Claudia y yo». Relato entremezclado en las voces del autor y un niño que puede ser el mismo autor. El niño en su inocencia está enamorado de Claudia. Se limita a escribir su nombre en los cuadernos, y a ir tras ella de modo natural, sin despertar sospechas. La herencia viene por tradición: la mamá de Piernaslindas es Piernaslargas. El niño precoz no se expresa como niño sino como escritor, de donde se deduce que el autor olvidó cómo ser niño. Además, interviene el profesor con sentencias académicas. Y está muy mal que, cuando un niño habla, los mayores interfieran.

«…non, rien de rien». Diez páginas. Una de esas conversaciones inútiles entre amantes. Cuando él intenta mirarla, ella se ha esfumado sin que él se diera cuenta.

«La luz del agua fresca». Ocho páginas. Ella, profesional, se deja seducir por un hombre que no le conviene. Vicioso. La humilla. La arruina. Le deja un bebé.

«El mar llega a todas las playas». Diez páginas. Por casualidad, ella lee una carta que no le está dirigida, por la cual se entera de la otra parte de la vida de él. El título del relato se explica en esta frase: «El amor no es un río, es el mar, llega a todas las playas». Fragmento destacable: «No me considero autorizado para engendrar seres que no tienen posibilidad de elegir». Final: «Aunque la carta no es para ella su nombre está allí. Lanza un largo suspiro y empieza a leerla otra vez».

Jaime Jaramillo Escobar