Este sorprendente libro
Prólogo a La vida en grande, de Arnulfo Arias García
Impacto Editorial · primera edición · 2008
La vida en grande no depende del dinero, sino en este caso de sentimientos y pasiones desbordados en protagonistas de relatos extraordinarios, basados en sucesos reales que el autor decide novelar para sorpresa y pasmo del lector, tanto en la admirable maestría de la narración como en lo insólito de situaciones llevadas a su máxima intensidad por el giro de inesperados acontecimientos.
Originalidad y belleza están en el ingenio para estructurar el relato, logrando la máxima atención del lector sin confundirlo, ni obligarlo a sobrepasarse en esfuerzos de interpretación. En el manejo hábil de los tiempos sin enredar la trama, y en el tono coloquial sin descuido del más delicado oficio literario, a la altura de los mejores narradores.
“Por qué sabe usted eso”. “Porque Arnulfo me lo contó”. Así de sencillo. Es la credibilidad confiada que pocos consiguen. No son meras narraciones. En el trasfondo está lo que hay más allá del relato. De los intrincados submundos de Buenos Aires a las favelas de Rio de Janeiro, el autor conoció en su crudeza la marginalidad que sobrevive sorteando todos los peligros, la delincuencia, la prostitución y la represión policial y social. Usted puede vivir esos mundos con ojos inteligentes en el perverso encanto de estas páginas estremecedoras.
En Alma del barrio, casa bar de La Margaritón, una joven y atractiva mujer decide huir de su marido. Va a otra ciudad. Por casualidad, establece relaciones de intimidad con la impulsiva dueña de un aprestigiado bar, conocida como La Margaritón. El marido se entera, la busca, la mata. La Margaritón, desesperada, ejerce una cruel venganza contra el asesino. Y usted quiere saber todos los detalles acerca de cómo fue la cosa.
Ibsen da Lima, el garoto de la banana de agua, es un joven moreno de Rio de Janeiro, que se exhibe en la playa, y cuya vida accidentada quiere usted conocer, porque no se parece en nada a la suya. Los pobres leen sobre los ricos para saber cómo son y cómo viven, y a los ricos les gusta leer acerca de los pobres, para saber cómo viven y cómo son. Por igual motivo a las personas normales les interesan las vidas extraordinarias, las aventuras insólitas, la diversa suerte que acecha en los pintorescos lugares del mundo. Y usted va a saber cómo era el maravilloso bailarín y actor Ibsen da Lima, nacido en la favela, los aterradores sucesos que vivió en Buenos Aires –la París de América–, por qué y cómo pudo volver a Rio y el final que tuvo, si es que tuvo un final.
La noche de los puñales asesinos muestra cómo la policía brasileña, en complicidad con bandas de “limpieza social”, asesina homosexuales en un episodio escalofriante que usted puede presenciar, escondido y sobre seguro, tras las páginas de este relato. Como resulta imposible que se imagine el final, y además no es fácil que a un forastero le permitan entrar a la macumba, la única oportunidad que tiene de presenciar los varios y extraños acontecimientos es sumergirse en esta historia, cuya verosimilitud está garantizada por el único sobreviviente, un escritor extranjero escondido por azar tras un seto de flores perfumadas en la noche fiestera del bellísimo parque de Flamengo.
Malandro dice que el malandro nace, no se hace. El malandro de estas páginas le cuenta una historia conmovedora, matizada con recuerdos de días pobres pero felices, de lugares inhóspitos pero alegres, de un pasado que se vuelve presente para que el lector asista en cuerpo y alma (si la tiene) a una despedida que perdura en estas páginas de dolorosa saudade. Pasado inolvidable de quienes saben vivir intensamente todos los momentos, así los más sombríos como los iluminados por imaginarias fantasías. Ella se aleja con la mano sobre el labio sangrante por el beso final de rencorosa ternura, y no vuelve a mirar atrás.
Guido Garrido, gato seductor, es una historia muy extraña. Usted entrará en ella y no lo creerá. Es un hombre gato porque con gatos se crió, y todas las peripecias de la vida las enfrenta como gato, con uñas de gato, con criterio de gato. No entiende el mundo y por eso el mundo lo apalea. Como es previsible, al final sale derrotado. Pero entre tanto usted se asombrará con las cosas inverosímiles que ocurren, de las que el autor da buena fe, hechos históricos conocidos en una ciudad que antaño fue minera y hoy busca otra identidad en eventos festivos y encuentros de intelectuales para quienes las barras de oro no son más creíbles que el imponente diablo que preside la plaza principal.
La alegría de Las Chelas relata una historia tragicómica, al modo clásico. Ellas son Gracia, María Engracia y Altagracia. Su padre sabe que no las espera el matrimonio, pero la madre insiste en casarlas con jóvenes distinguidos del pueblo, para lo cual compró una acción en el club Alto del Copete. En eso estaban cuando llegaron hasta la casa tres desplazados jóvenes chocoanos, de grandes ojos blancos y una inmensa sonrisa, y usted se desespera por saber qué fue lo que pasó.
María Creusa o las pasiones del ánimo, es una historia doméstica realzada por la maestría del narrador. Ella se entera de lo que sucedió con su esposo, ahora encarcelado por un asunto grave, y siente que su vida se derrumba. Pasa la noche en interminable agonía, y en la mañana está completamente extenuada. Además, qué irá a ocurrir en la tarde, cuando sus hijos regresen del colegio. Llega la hora. Los hijos regresan, como es su deber, y entonces usted queda listo para pasar al último cuento.
Cuento raro, La balada del domingo. Con razón el cronista lo dejó de último, a fin de darle al lector la estocada final. ¡Olé, matador!