Umbral

Prólogo a Bestiario marino, de Clímaco Pérez Camargo
Ediciones Tiburón · segunda edición · 2007

Para Otto Morales Benítez

Pocos caminos se abren a la difícil originalidad. Bestiario Marino propone una estética a partir de un concepto básico definido sobre poesía. En Madrépora ensaya con fortuna una forma de soneto presentida por Borges, y en la belleza de Pixangelii Albertii condensa en delicada forma el resultado experimental que postula una poesía pura, mas no inocente.

Poesía pescada, cada una de estas bestias se prendió voluntariamente al sedal del poeta, no para ser domesticada, sino para que le tomara su retrato.

Poesía culta, no fácil pero llena de sentido, compensa la lectura y estimula el esfuerzo de interpretación, salvando la ambigüedad y el ejercicio adivinatorio a cargo de la elipse.

Aunque se refiere a seres habitantes del mar, y no a un bestiario mitológico, sin embargo la relación con el mito persiste en el texto, por ser inherente a los nombres e historia de animales tan distinguidos, cuyas leyendas conforman por sí solas una literatura que se extiende desde la magia y la religión a las artes, y llega a la ciencia a través de los pueblos y las edades con su prestigio intacto y su esencial misterio acrecentado.

La elaboración o reelaboración de la imagen y la metáfora con refinado ingenio, así como el buen uso de otros recursos expresivos, conservan para la poesía un lenguaje especial, distinto al de la prosa, aún si el poema está en prosa.

La nobleza y elegancia de las proposiciones; la justeza en el empleo de los términos según su significado y sonoridad; la adjetivación precisa y parca; la prosodia ejemplar; la exactitud de la expresión, rigurosamente calculada; propiedad son del escritor profesional que sabe conferir a la página, pacientemente trabajada, la textura literaria que identifica un estilo, una personalidad, un espíritu, como si dijéramos un alma (no en sentido escatológico).

Se deduce de lo anterior que Bestiario Marino constituye un aporte original a la poesía colombiana en calidad artística, conceptual y formal. Sobresalen su limpieza, lucidez y afincamiento de la reflexión en un estilo moderno y sobrio, cualidades del filólogo y el esteta.

La poesía, como misterio elaborado, alcanza la aspiración suprema de comprender y declarar, admirar y maravillarse. No se concibe verdadero poeta que no tenga alguna clase de relación con el terrible mar.