RECIFE, 24 DE NOVIEMBRE DE 1982

Geraldino Brasil

Creusa me llamó por teléfono para leerme tu última carta, en la que te refieres a un niño que recorre bares recitando un poema mío. Estaba muy emocionada. El pan de ese niño, comprado con la poesía. ¡Cuánta cosa linda en este mundo áspero!

G. B.