RECIFE, 18 DE FEBRERO DE 1981
Geraldino Brasil
Las canciones que me enviaste tienen una tristeza diferente a la de nuestras canciones. Es difícil de explicar. La tristeza de las canciones colombianas es auténtica y permanente tristeza andina. La canción brasilera triste, puede de repente dejar de serlo. El brasilero conserva una canción tristísima mientras está a gusto con ella. De pronto decide cambiarle el ritmo, la vuelve festiva y carnavalesca, y durante algún tiempo ríe y baila con ella. Nuestra samba no es, como el fado o el tango, de tema único sentimental. La misma samba de reclamos amorosos canta también hechos históricos, critica a los políticos, da lecciones de moral, se burla de las figuras de “nuestro glorioso pasado”, denuncia a la policía, critica al presidente de la república, hace mofa de los administradores de nuestra fabulosa deuda externa, y pone en solfa nuestro “grandioso futuro” de consumidores de todo lo que la publicidad ofrece.
Es el país de las burlas juguetonas. Las poesías románticas más sinceras suelen ser jocosamente parodiadas.
No resulta fácil entender al Brasil. Tenemos una expresión que dice: “Es Brasil”. Puede sustituirse por ésta: “Dios es brasileño”.
G. B.
Nota: Sigue una extensa refutación a la carta del PIB y el PNB. Dice desconfiar de los grandes números de la estadística y los cálculos oficiales.