Variaciones del trato social en Colombia

Reseña por Jaime Jaramillo Escobar · 2017 · Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. LI, n.º 92

Sobre Desarrollo sociolingüístico del voseo en la región andina de Colombia (1555–1976), de Ana María Díaz Collazos — Walter de Gruyter GmbH, Berlín/Boston, 2015, 330 págs.

Ver PDF original escaneado →

Admirable como estudio sociolingüístico, el libro es una obra magistral en todo sentido y muy especialmente por su amenidad, caso de excepción en el campo de la gramática española, de suyo árido y solemne.

La contraportada lo presenta así:

El voseo, o el uso del pronombre vos en el trato informal, se destaca por su variedad morfológica, potencialidad expresiva y variación sociolingüística. El estudio analiza tales aspectos de la evolución colonial y moderna del voseo en una variedad del español, la que se habla en la región andina de Colombia. Integra herramientas cuantitativas y cualitativas con base en ejemplos tomados de obras literarias, cartas y expedientes judiciales.

Cuando en un pueblo de Antioquia, siendo niño, escuchaba al campesino decir vusted, lo tomaba como ignorancia porque no sabía que ese campesino me estaba hablando desde el siglo XVII. En la actualidad (2016), según se dice, estamos en el siglo XXI, pero todavía hoy existen muchos compatriotas que siguen viviendo en el XVII y no solo gramaticalmente.

Por tratarse de obra científica, de poco sirven opiniones de comentarista y más vale ilustrar la reseña con breves extractos del mismo libro, que poca explicación requieren por su pertinencia, elocuencia y asertividad.

Pág. 2. Jorge Luis Borges explica cómo la intensa variedad regional de Colombia conlleva que reconocerse colombiano implica creer en una unidad intangible, como la fe en algo que no se aprecia fácilmente. Williams (1991), en su ensayo sobre la novela colombiana, reconoce que es verdad que todos los países tienen diferencias regionales, pero que en ninguno son tan marcadas como en Colombia. Safford y Palacios (2002), en su narrativa sobre la historia de Colombia, atribuyen esta fragmentación a una geografía que, históricamente, ha hecho muy difícil la comunicación entre las diversas regiones.

Pág. 7. El objetivo es describir las particularidades semánticas y morfológicas de vos en esta área geográfica e identificar los factores sociales y lingüísticos que afectan su desarrollo histórico.

En la actualidad, vos es un pronombre de confianza, pero en español antiguo se documenta por mucho tiempo como forma de respeto. Proviene del latín VÕS, que es la forma plural de segunda persona en caso nominativo y acusativo. Empieza a usarse en singular como señal de deferencia entre individuos investidos de autoridad. La pregunta es cómo llega a sufrir una transformación histórica tan radical, de ser un pronombre muy respetuoso a ser uno muy informal. En términos generales, diremos que el uso respetuoso gana tanto prestigio que, a lo largo de la historia medieval, se extiende a todos los sectores sociales como tratamiento a cualquier tipo de interlocutor.

Pág. 9. La paradoja sociolingüística de un vos informal que coexiste con uno de tipo reverencial no deja de ser desconcertante para el investigador.

Pág. 10. La pregunta es cómo coexisten históricamente dos pronombres de confianza como y vos y qué funciones discursivas adquieren en su evolución. En la actualidad, puede decirse que el tuteo sirve como un intermedio entre vos y usted para evitar la excesiva distancia de usted, pero también la posiblemente «excesiva» confianza de vos.

Pág. 12. Antioquia es una zona de «voseo generalizado» como trato de confianza.

Pág. 13. El trabajo responde a la necesidad de mostrar un panorama histórico más amplio del voseo en Colombia y las relaciones de tipo histórico con el resto de Hispanoamérica.

Pág. 16. La filología tradicional es la que más se ha interesado por la morfología del voseo, pero nosotros empleamos instrumentos teóricos del análisis del discurso y la sociolingüística para plantear los problemas desde otro punto de vista.

Pág. 19. El voseo está asociado a la interacción entre personas que tienen el mismo estatus social, siendo así usual entre esposos o amigos cercanos.

Pág. 27. El desarrollo de la disciplina lingüística, gracias al aporte de William Labov, ha permitido reconocer que la lengua no tiene un estado permanente, que cambie a otro estado permanente, sino que es de naturaleza variable; es decir, siempre en la lengua hay diferentes formas de decir lo mismo, lo que constituye la variación. En español, la segunda persona del singular puede expresarse mediante usted, y vos, así que estas son diferentes formas de referirse a un solo interlocutor, o variantes de la segunda persona del singular. Así mismo, si nos referimos específicamente a un fenómeno morfológico, podemos decir que las terminaciones -és, -ís, éis, -ás, añadidas al infinitivo, son variantes del futuro simple de la persona vos.

Pág. 29. La dirección más natural del cambio lingüístico es de arriba abajo, es decir, de las clases sociales altas, a las más bajas.

Pág. 30. La clase alta no se define solamente por tener acumulado un capital económico, sino también un capital simbólico, que es el reconocimiento, el prestigio y la fama.

Pág. 31. Los medios económicos que se requieren para lograr su difusión suponen que es la clase alta la que decide las características de esta lengua que se considera estándar. Desde una perspectiva fuertemente crítica, la estandarización es un proceso de imposición de una forma de hablar por parte de los que tienen el poder, para legitimar la violencia simbólica con que se somete a los demás.

Una ideología es un sistema de creencias compartidas por una comunidad, que suelen ser axiomáticas, pero inconscientes. Algunos ejemplos de tendencias ideológicas son el racismo, el clasismo, el machismo, el capitalismo, o la religión. Un individuo racista puede asumir como hechos o realidades incuestionables los estereotipos sobre otros grupos étnicos o raciales, así que no resulta evidente para él que estas creencias corresponden a una ideología.

Pág. 32. La sociolingüística es el nombre con el que se conoce la tendencia investigativa iniciada por Labov, según la cual se observa una variante o rasgo lingüístico acorde con los factores sociales y lingüísticos que promueven su uso.

Pág. 47. Podemos conjeturar que vos en los siglos XII y XIII es un pronombre usado en el dominio de lo público, mientras que , [se utiliza] en el de lo privado. Hemos llamado a este un vos cortesano porque caracteriza el habla de las clases altas con contextos formales, siendo la corte el contexto formal por excelencia en la vida medieval. Vos empezaría a invadir el terreno de la interacción privada y este proceso ha debido consolidarse en el siglo XIV. Así mismo, este vos recíproco se extendería a personajes de baja condición social.

Pág. 48. La aparición del vos de confianza está ligada al desarrollo paralelo de otros dos pronombres: vuestra merced y vosotros. De vuestra merced ya aparecen algunos casos en Mío Cid, siendo al comienzo una construcción que se analiza como posesivo de vos + sustantivo honorífico, como tantos otros: vuestra + señoría, reverencia, alteza, majestad, paternidad. El componente vuestra se concibe como un elemento independiente que impone el paradigma verbal de vos.

Pág. 57. Las formas que más se usan en el habla tienden a reducirse fonéticamente.

Pág. 58. El pretérito y las formas esdrújulas son los tiempos verbales más conservadores y menos variables.

Pág. 60. Todo el sistema morfológico y pragmático del siglo XV sienta las bases del sistema que se traslada a América en el Siglo de Oro.

Pág. 61. En el siglo XVI, los sentidos de respeto y los usos neutrales decrecen hasta dejar solamente el sentido de confianza. Los usos medievales y los innovadores coexisten, lo que provoca un fenómeno de variación intensa, con aparentes inconsistencias y contradicciones.

Pág. 69. La variante usted aparece por primera vez en 1620.

Pág. 97. Es posible que ya desde el siglo XVII se pueda hablar de voseo, aunque la morfología no sea la misma que se usa en la actualidad.

Pág. 105. A principios del siglo XVII ya han desaparecido los usos respetuosos de vos y esto permite una mayor expresividad como pronombre de confianza y poder en sinonimia con el tuteo.

Pág. 107. En Colombia, la primera obra literaria en la que aparece vos, después de El Carnero (1638), es Las convulsiones (1828), de Luis Vargas Tejada. En el suroccidente colombiano, la primera obra donde identificamos voseo es de 1867, en Coplas Populares, de Jorge Isaacs; y en Antioquia, la primera es de 1873, en un cuento escrito por Alejandro Hoyos Madrid, titulado La ventanera.

Pág. 110. La escasez de estudios sobre vos en el período latente los convierte en piezas investigativas de gran importancia para avanzar en el conocimiento de su evolución pragmática y morfológica. El problema es que los investigadores no suelen tener en cuenta los hallazgos de otros. Es comprensible que cada investigador se enfoque en una sola área dialectal para delimitar un campo de estudio, pero con el exceso de especialización se pierde una visión de conjunto que permita abordar las grandes preguntas.

Pág. 124. La supuesta desaparición del voseo en el Caribe no es más que una invisibilización, negación, o simplemente falta de documentación.

Pág. 128. La estigmatización del voseo como recurso lingüístico para aseverar falsamente la inferioridad racial, sexual o moral del interlocutor en el dominio público es un proceso que ocurre en toda Hispanoamérica.

Pág. 141. El voseo monoptongado empieza a aparecer con más profusión a comienzos del siglo XIX, a medida que se arraiga la costumbre de poner tildes.

Pág. 160. El voseo vallecaucano empieza a aparecer con asiduidad en la década [del 60] con la obra de Andrés Caicedo. Los participantes del diálogo y las situaciones tienen unas características muy diferentes de las obras producidas en la década [del 40].

Pág. 162. José María Samper reproduce el estereotipo del indígena de Pasto como malicioso y astuto, fácil de gobernar por los medios clericales, pero indomable en la rebelión, mientras que el indígena cundiboyacense sería ignorante, tímido, desconfiado, frío de sentimientos y poco sincero en el trato.

Pág. 169. Para don Eugenio Díaz, el voseo tiene un valor que debe ser rescatado del salvajismo que lo rodea y en boca de la mujer contribuye a realzar los atributos femeninos que la hacen objeto de deseo. La ignorancia se manifiesta como una virtud femenina que debe mantenerse, pues forma parte de su castidad y pureza, contrario a la corrupción que trae para la mujer campesina el conocimiento.

Pág. 194. El glamur que se inculca a las mujeres es, en todo caso, una estrategia de Romaine (1979) llamada domesticación, ante el prejuicio de que la mujer es un ser salvaje.

Pág. 209. La situación colombiana contrasta notablemente con la transformación que sufre el voseo en Argentina. Incluso en el corpus vallecaucano, que ya es de la época de 1970, se percibe el voseo como un pronombre no estándar. En cambio, en Argentina, logra entrar en el discurso académico hasta convertirse y estabilizarse como la norma culta rioplatense. Lo manifiesta la pluma de Julio Cortázar en la década [del 60]. El mismo fenómeno ocurre en Montevideo, pues ya se acepta su uso en el contexto escolar. Contrario a lo que ocurre en Ecuador, donde la escuela lo reprime incluso mediante castigo físico.

Pág. 234. El vos reverencial y el voseo son tratamientos diferentes, no dos sentidos diferentes del mismo pronombre.

Pág. 263. Todas las clases sociales vosean en Antioquia, con la diferencia de que la clase alta tradicional puede alternar con el tuteo, mientras que los que provienen de clases bajas solamente vosean.

Pág. 278. El objetivo de la lingüística no es la estadística sino la lengua, y más que la lengua, el ser humano. En ese sentido, el análisis cualitativo siempre será más penetrante porque permite dilucidar los símbolos y mostrar el colorido del escenario.

Al final, la autora presenta sus conclusiones en 18 páginas, seguidas de la bibliografía (17 páginas) y los varios índices. Todo el libro está matizado con numerosos ejemplos históricos y anecdóticos, notables por su pertinencia probatoria y el buen humor que acompaña a Ana María Díaz Collazos, lo que contribuye a facilitar su estudio.

Jaime Jaramillo Escobar