REVISTAS Y PUBLICACIONES LITERARIAS

Los escritores que empiezan se dirigen a las revistas y demás publicaciones literarias porque ven en ellas una primera posibilidad de asomarse a un mundo que los atrae. Olvidan que la libertad de expresión tiene dueño. Nada más ingenuo que el escritor que comienza.

La receptividad de tales publicaciones es nula por su incompetencia para apreciar el valor de un texto de autor desconocido. Refiriéndose a ellas dice Alvaro Mutis: “La mezquindad de quienes tienen a su cargo estos suplementos y papeles literarios, y las sórdidas inquinas que los alimentan, me han acostumbrado a siempre esperar lo peor”.

Roberto Posada García-Peña anota en “El Tiempo” (89 – 05 – 19): “Hace unos diez años que los suplementos literarios de los periódicos dejaron paulatinamente de ser literarios para convertirse en unos híbridos seudoculturales sin identidad”.

Aquellos antiguos suplementos fueron útiles porque ayudaron a crear en el público interés por la lectura y a la consiguiente formación de escritores. Lo recalca el doctor Otto Morales Benítez en el Congreso de Colombianistas (Illinois, 2001 – 08 – 01): “La falta de lectores levanta el precio en las editoriales, con otras mermas preocupantes como el retiro de los suplementos literarios en los periódicos. Esas páginas le daban, antes, una información amplia a demasiados sectores, lejanos de la actividad cultural y con mermas en su presupuesto. Mantenían encendida la audiencia comunitaria. En los que subsisten se observa cierta proclividad por la frivolidad, que va determinando la influencia de la televisión. La divulgación cultural en la prensa es muy cautelosa, en la radio es esporádica y en la televisión es casi inexistente, pues prevalece un signo de superficialidad”.

Aunque los pronósticos sobre la literatura son pesimistas, debe tenerse en cuenta que la palabra escrita es el soporte de la civilización.

Internet modifica en parte la situación de anonimato de los nuevos escritores, pero ello no pasa de ser ilusorio. Equivale a las modestas y efímeras revistas de pequeños grupos que colaboran para su mutua complacencia.

Los medios actuales de comunicación cambian los hábitos de lectura, pero no es por ellos que disminuyen los lectores, sino por la falta de buenos escritores. Cuando aparece uno, se vende y se lee con todo éxito. Se necesitan escritores para múltiples tareas, entre ellas para ayudar a pensar a un país desorientado.

Si los periódicos entran en declive al mismo tiempo que proliferan las revistas por sectores de interés, quiere decir que el público echa de menos las excelentes columnas de opinión que fueron antes su atractivo. No se compra un diario por su bandera, sino por sus columnistas. Con dos o tres excepciones, nada traen los diarios que merezca ser leído. La pobreza intelectual ahuyenta a los lectores. Créalo.

Se supone que la abundancia reemplaza a la calidad, pero no es así. Es el predominio de la mediocridad, que puja por sobresalir ateniéndose al refrán de que “en casa de ciegos el tuerto es rey”. El mediocre pero intrigante, o el hijo del curubito, desplazan a los más capaces. Su fracaso es el fracaso del país.

El escritor que respete su arte debe alejarse de toda esa feria de vanidades y situarse por higiene en una orilla limpia y neutral

NOTAS

  1. Fueron los sumerios el primer pueblo que creó un sistema de escritura propiamente dicho. UNESCO (Historia de la Humanidad).
  2. La escritura fue una invención del templo y por consiguiente fueron los sacerdotes los primeros en practicarla (para hacer cuentas). UNESCO (Ib).
  3. El arte de escribir parece surgir naturalmente y de modo casi inevitable del estado de urbanización y ser también esencial para su mantenimiento. En ninguna parte del mundo la civilización ha alcanzado en época alguna una altura considerable, o adquirido una permanencia cualquiera, sin la ayuda de la escritura; pero, del mismo modo que la civilización supone generalmente el desarrollo de la vida de ciudad, la escritura nunca ha sido introducida en una sociedad que no fuera urbana”. Sir LEONARD WOOLLEY.
  4. Enmekar, un legendario rey de Uruk, tuvo que beber aguas putrefactas en el mundo inferior, por no haber dejado constancia escrita de sus victorias para la instrucción de generaciones futuras. (La Historia).
  5. Quien tiene el poder, tiene también el derecho. STEFAN SWEIG.
  6. La enfermedad profesional de los escritores es la envidia. JOSÉ EMILIO PACHECO.
  7. Observa al pavo real: si oye alabanzas de su plumaje, lo extiende con orgullo; si lo contemplas en silencio, cierra su espléndido abanico antiguo. OVIDIO.
  8. Me parece que nos aferramos a las vanidades como a una barca ya llena, y que, o bien nos aplastan las manos a golpes de remo, o bien se compadecen de nosotros y nos admiten, pese al exceso. JEAN COCTEAU.
  9. La gloria se paga muy cara. Cuanta más se consigue, más nos aleja de quienes nos la otorgan y más nos hundimos en la soledad. JEAN COCTEAU.